Estados Unidos: Parasito de América.

Escrito por ElDiadeAyer 25-09-2016 en dasd. Comentarios (0)

Estados Unidos: Parasito de América.

En Estados Unidos como en América latina sigue siendo válida una distinción entre llegar al gobierno y tomar el poder. Se impone una filosofía donde prima distinguir entre el “gobierno permanente” de un país y su “gobierno aparente”, el que se simboliza en la figura del presidente.

Ningún presidente ha logrado hasta ahora doblegar a las fuerzas estadounidenses, y nada hace pensar que el resultado esta vez podría ser diferente. Estados Unidos parece haberse supeditado al mandato del complejo militar-industrial sin siquiera librar batalla en contra de la escalada belicista en Latinoamérica en las últimas décadas.

La progresiva pérdida de capacidad hegemónica de dicho país en la región y una disminución de su capacidad de dominación y control sobre el sistema internacional, así como su gravitación económica global, no necesariamente significa un deterioro equivalente en su capacidad de controlar su tradicional “zona de influencia”, donde Chávez, Correa y Morales, los que una vez presidieron importantes países latinoamericanos, promovían diversas reformas sociales y sembraron las semillas de la discordia en sus respectivos países y se convierten en peligro para sus vecinos.

La reacción más importante de la Casa Blanca ha sido, hasta ahora, lo que siempre han sabido hacer, movilizar sus fuerzas militares para “controlar” la región. No sólo se trata de controlar el litoral marítimo en el Atlántico y el Pacífico sino que también podría inclusive navegar por los caudalosos ríos interiores del continente con el propósito de perseguir narcotraficantes, atrapar terroristas y desarrollar acciones humanitarias. No se requiere de demasiada imaginación para percatarse de lo que podría significar la militarización de esta imponente potencia en zonas como el Amazonas y su eventual pretensión de convertir a esa región en un “patrimonio de la humanidad bajo supervisión de las Naciones Unidas, o la navegación por los grandes ríos sudamericanos para “controlar y asegurar” la que es la región más rebelde y resistente al dominio imperial del planeta.



Para tener un decisivo y monopólico control territorial casi parasitario que se extiende desde México, en el Norte y llega hasta Tierra del Fuego, en el extremo Sur de la Argentina, en donde también hay personal militar norteamericano, el gobierno estadounidense se encarga de brindar “estabilidad” a gobiernos que se encuentran en algún tipo de crisis a cambio de lealtad prisionera e innegable.

Por supuesto, todo articulado con el mantenimiento del bloqueo y permanente hostigamiento a aquellos que vacilan bajo la sombra de su imponente y falsa majestuosidad. Siempre tiene como norte reforzar su dominación en la región, derrocando por diversos métodos a los gobiernos considerados “enemigos”, debilitando aún más a los vacilantes y ambivalentes gobiernos de “centro-izquierda” y fortalecer a la derecha que se ha hecho fuerte en el litoral del Pacífico, reordenando de ese modo el “patio trasero” del imperio.

Por Edward Reyes.